La hidroponía

una técnica de cultivo ancestral

La palabra hidroponía deriva del griego HIDRO (agua) y PONOS (labor o trabajo) lo que se traduce literalmente como trabajo en agua. La hidroponía es una técnica que permite el cultivo de plantas sin suelo, es decir sin tierra. Los elementos minerales esenciales son aportados por una solución nutritiva que se añade al agua. Con esta técnica de cultivo sin tierra es posible obtener hortalizas y plantas más saludables y de excelente calidad, permitiendo un uso más eficiente del agua y los nutrientes. El desarrollo actual de esta técnica está basada en la utilización de mínimo espacio, mínimo consumo de agua y máxima producción y calidad.

Aunque el concepto pueda sonar novedoso, se trata de una metodología ancestral; en la antigüedad ya hubo culturas y civilizaciones que la utilizaron como método de subsistencia.

El cultivo de plantas en un medio acuoso es anterior al cultivo de plantas en tierra firme. Se inicia con el crecimiento de plantas en los océanos primigenios y otras grandes masas de agua y data del tiempo del origen de la Tierra.

Como herramienta de cultivo para el hombre, la primera posible experiencia de cultivo hidropónico se remonta a los famosos Jardines Colgantes de Babilonia, conocidos como una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Hacia el año 600 a.c., el Rey Nabuconodosor II quiso hacer un regalo a su esposa Amytis, que añoraba el paisaje montañoso y verde del norte de Media (Oriente Medio) de donde procedía, tan diferente de las llanuras de Babilonia. Así, en una demostración de amor, Nabuconodosor II mandó construir una espectacular obra de ingeniería, de la arquitectura y el paisajismo, ajeno a que sería considerado miles de años más tarde como el primer cultivo hidropónico hecho por el hombre del que se tenga conocimiento. Los jardines colgantes fueron construidos en la ciudad de Babilonia, (la Babel de los textos bíblicos famosa por su torre y su multilingüismo) actual Irak, a orillas del río Éufrates, en la denominada Mesopotamia.

Los extraordinarios jardines bajaban desde la cima en forma de terrazas escalonadas, en las que crecían árboles, flores y arbustos. La vegetación era tan exuberante que se alcanzaba a observar desde las afueras de la ciudad a pesar de las dobles murallas que guardaban la urbe.

Un complejo trabajo de ingeniería solucionaba el sistema de riego para tan abundante vegetación; una especie de noria llevaba el agua directamente desde el río Éufrates hasta el punto más alto del jardín. La gravedad era la responsable de que se regara el resto de las terrazas, en una suerte de cascadas y arroyos que iban distribuyendo el agua a lo largo y ancho de todo el jardín.

Entre los millones de plantas que llenaban y rebosaban por aquellas terrazas figuraban arboles exóticos traídos de lejanos países o rosales que florecían todo el año. La construcción se dividía en varios niveles o terrazas y en la última se encontraba el depósito de agua. El agua era elevada desde el Éufrates, posiblemente por norias ocultas dentro de la estructura de las terrazas, ya que no se ha logrado descubrir con precisión el sistema utilizado.

Otras referencias indican que los aztecas fueron la primera civilización en usar la agricultura hidropónica como sistema de producción y subsistencia, a través de sus Jardines Flotantes, denominados chinampas. Este nuevo sistema de autoabastecimiento nació como respuesta ante la presión de tribus rivales que los desterraron hacia el lago Tenochtitlán, dejándolos sin tierra cultivable. Así, decidieron cultivar con los materiales que tenían a mano, en lo que debió ser un largo proceso de prueba y error e inventaron las chinampas. Las chinampas eran unas balsas construidas con cañas, que llenaban con lodo procedente del fondo del lago, rico en materiales orgánicos que suponían un magnífico nutriente para las plantas; las raíces traspasaban el fondo de cañas de las balsas y extraían el agua directamente del lago. Las chinampas permitían cosechas abundantes de verduras, frutas y flores.

Esta técnica consiguió su máximo desarrollo en el siglo XVI, coincidiendo con la llegada de los conquistadores del imperio español al Nuevo Mundo. Los colonos quedaron maravillados al encontrar un sistema de siembra tan desarrollado como el de los aztecas. Un paisaje de árboles, flores y otros vegetales aparentemente suspendidos en el agua los dejó perplejos. Los cronistas de la época lo describían como “un gran conjunto de islas flotantes, llenas de hortalizas, verduras, flores e incluso árboles, que en los días de mercado podían acercarse a la orilla para ser cosechadas”.

Desde épocas inmemoriales, las mayores extensiones de arroz son cultivadas mediante este sistema. De igual forma, los Jardines Flotantes de China o las formas de cultivo empleadas hace siglos en Cachemira son ejemplos hidropónicos. Se tiene conocimiento también de la existencia de jeroglíficos que describen el cultivo por parte de los antiguos egipcios en aguas del Nilo, a través de un primitivo esquema hidropónico.

Actualmente, más del 70% de la vegetación existente en el planeta es hidropónico, ya que crece en los océanos y otras grandes masas de agua. Que suponga el mayor sistema de cultivo espontáneo y natural del planeta da una idea del éxito de este tipo de método, por lo que se trata de un inteligente recurso por parte del hombre.

También la NASA ha recurrido a la hidroponía para cultivar vegetales en ambientes sin gravedad y la ha utilizado durante aproximadamente 30 años para alimentar a los astronautas. Hoy en día las naves espaciales viajan entre seis meses y un año y los tripulantes durante ese tiempo comen productos vegetales cultivados en el espacio. La NASA continúa desarrollando esta técnica para la base proyectada en Marte, y permitirá la realización expediciones de larga duración a este y otros planetas. Esto reafirma la hidroponía como una solución en zonas desérticas.

Como se ha podido comprobar, la hidroponía a lo largo de la historia ha nacido ante alguna necesidad o deseo por parte del hombre. Así, los Jardines Colgante de Babilonia son una demostración de amor a la esposa de Nabucodonosor, mientras que los cultivos flotantes en los lagos aztecas, en las chinampas, surge como una necesidad de supervivencia ante el ataque a los pobladores de las tierras vecinas a los lagos de Tecnochitlán. Hoy la hidroponía se vislumbra como una solución a la creciente disminución de las zonas agrícolas producto de la contaminación, la desertización, el cambio climático, el crecimiento desproporcionado de las ciudades y áreas urbanas; y el continuo aumento poblacional.

Y por supuesto, continuará siendo el sistema más viable para todas aquellas personas que quieran cultivar plantas y hortalizas en su hogar.

BIBLIOGRAFÍA:

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